Técnica kinesiológica - Beneficios de la rehabilitación en el agua
Desde las escoliosis comunes hasta los tratamientos post-operatorios, numerosas patologías
pueden ser tratadas con hidroterapia. Su principal beneficio es que acorta los tiempos terapéuticos.
Desde épocas antiguas, el agua es usada con fines terapéuticos. Hoy, es un vehículo fundamental para el
tratamiento preventivo de múltiples patologías porque acorta los tiempos terapéuticos. Por esta razón,
kinesiólogos del Colegio Profesional de la Provincia de Buenos Aires estudian las propiedades del agua
para la correcta incorporación de la hidroterapia como técnica de rehabilitación.
Entre las patologías que pueden tratarse con hidroterapia se encuentran desde las escoliosis comunes
hasta las rehabilitaciones post-operatorias de casi cualquier patología traumatológica. La hidroterapia
está indicada en las grandes debilidades musculares, desde pacientes con diferentes grados de
osteoporosis, hasta enfermedades reumáticas; es útil para pacientes oncológicos y para rehabilitar
durante embarazos.
El agua es también el lugar indicado para los pacientes con sobre peso, por el bajo impacto que
tienen los ejercicios en ese medio.
“Hay que diferenciar la hidoterapia de otras técnicas acuáticas que están de moda en la actualidad”,
advierte Gloria Vázquez, kinesióloga del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires,
quien recibió en 2006 el primer premio de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES)
por su trabajo “Hidroterapia, rehabilitación en el agua”. “La hidroterapia no está exenta de
riesgos: cuando el tratamiento no está prescripto adecuadamente o está mal ejecutado podemos
tener efectos adversos”, sostiene.
Los efectos y le éxito del tratamiento no residen en el agua por sí misma, sino en los resultados de
la aplicación de los diferentes estímulos producidos por el agua, ya sean térmicos (calor –frío),
mecánicos (presión o fuerza) o químicos (termas, o algún preparado medicinal que se agregue).
La hidroterapia debe comenzar con una evaluación en consultorio por profesionales que puedan planificar
una rehabilitación global con el paciente. Si está bien ejecutada permite, además, que el paciente
disfrute del proceso de rehabilitación en un medio que favorece la relajación.
Un caso ejemplar
Susana Peña, una ama de casa de 47 años, tuvo una caída por las escaleras que le implicó una
fractura de la vértebra dorsal 12 (T12) . La operación implicó reducción y fijación de tornillos
barras a lo largo de la columna, lo que le trajo secuela espástica, incontinencia urinaria y sólo
podía desplazarse en silla de ruedas. “Lo que remarcamos de esta historia es que en el otro lugar
que asistía a tratamiento, le fue elegida la silla que iba a usar de por vida”, cuenta la
kinesióloga. “Apenada, vino para intentar la posibilidad que le recomendó "un vecino", la
rehabilitación en el agua. Hoy, superada la incontinencia, dejó la silla de ruedas, dejó el
andador (etapas de la rehabilitación de marcha) camina con bastones canadienses, está intentando
caminar con uno solo y en el agua ya camina sola. Está feliz, y la rehabilitación continúa”, se
alegra Vázquez.
Terapias con agua, una historia antigua
Hay referencias al uso del agua con fines terapéuticos que datan de la antigüedad. Sin embargo,
fue a principios del siglo XIX que empezó a hablarse de hidroterapia. En 1924, Lowman utilizó la
hidrogimnasia en pacientes con poliomielitis y después de la Segunda Guerra Mundial los ejercicios
en el agua se convirtieron en una parte importante en los programas de rehabilitación.
Para más información sobre este tema:
Ana María Gargiulo
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