Deportes en la playa: los peligros de la arena

Beach voley, picados a la caída del sol, caminatas interminables o trote abnegado por la arena. Llega el verano y las ganas de verse bien hacen que, de golpe, comencemos a ejercitar todo lo que no hicimos durante el año. Pero ¿qué riesgos corremos saltando alegremente por la playa? Consejos del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires para prevenir lesiones.

Entre las promesas de Año Nuevo, solemos incluir la de iniciar una vida más sana. Y qué mejor que el relajado tiempo de vacaciones para hacer todo lo que no hicimos durante el año anterior. La playa se vuelve escenario ideal para los deportes veraniegos: caminatas, trote, picados a la caída del sol, voley en la arena. Sin embargo, no faltan cada verano los que, víctimas de su entusiasmo, terminan en una guardia traumatológica con esguinces o tendinitis. ¿Qué hay que tener en cuenta?

“Lo más importante es no tratar de hacer actividad física a la cual no se está acostumbrado. Es decir, no cambiar de hábitos”, aconseja Luis García del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires y responsable del laboratorio de biomecánica de Boca juniors y de la Selección Nacional de Fútbol.

En la playa, el terreno es diferente al que habitualmente utilizan las personas para su actividad física: es más blando e imprevisto. “No es lo mismo caminar o trotar por Palermo que por la playa. Por el tipo de suelo, se provoca una sobrecarga en estructuras tendinosas, lo que produce tendinitis”, advierte García.

“La playa no es mejor para la actividad, es diferente. Hay que estar acostumbrado. Por eso, lo que corresponde es buscar un terreno que sea igual al que se desarrolla la actividad física durante todo el año. Si no lo hay, entonces hay que hacer menos cantidad de ejercicio. Si estoy acostumbrado a correr 30 minutos y cambio de terreno, debería empezar con 15 para que el cuerpo se adapte”, aconseja el profesional.

En el caso del fútbol y voley playero, se producen otro tipo de lesiones: las traumáticas. “Típicamente, se trata de microtraumatismos, como el esguince de tobillo, muy común en estos casos”, dice García. Acá también, el consejo en “no hacer deportes muy violento si no se está acostumbrado. La actividad física consiste en hábito y debe ser periódica”, concluye el kinesiólogo.

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