La casualidad que ensambla profesión y amistad

Transitaron casi toda la carrera juntas. “Trabajamos en equipo desde la Facultad. Somos un grupo muy unido, es como el trabajo que vamos a ejercer a futuro...en conjunto”, inicia la charla Julieta Bianco, una de las chicas que con alegría y emoción disfruta del momento experimentado con sus colegas y amigas. 

La pasión que las une según sus palabras es ayudar al otro, identificar qué es lo que necesita. No sólo desde lo kinesiológico y anatómico coinciden, sino también desde lo personal y emocional para darle apoyo al paciente.

Como proyecto general, acuerdan en que las une también, el deseo de tener un consultorio propio.

Desde una perspectiva singular y personal, cada una de las Kinesiólogas nos cuenta por qué eligió la profesión, a continuación sus palabras:

Melina Piyuka de Villa Ballester nos cuenta: “En lo personal, en el colegio precisamente en la etapa secundaria, me ofrecían la posibilidad de hacer una pasantía. Mi mamá tenía problemas de salud vinculados a cervicalgias, ella me contó que iba al Kinesiólogo y me llamó la atención. Asimismo hice la pasantía de Kinesiología en la escuela y finalmente me encantó”.

Carolina Wesner de Malvinas Argentinas, manifiesta: “Indagué, me interioricé y me empezó a gustar. Así fue como arranqué”.

Julieta Bianco de Olavarría, define: “Siempre tuve claro que quería ayudar al otro, al ser humano. Y por esto decidí estudiar kinesiología. Considero que es una profesión más humanizada y a su vez, estás más en contacto con el paciente.  Hoy entiendo que no me equivoqué, la amo”.

Belén Barrera de General Villegas, afirma: “Elegí la carrera más por una cuestión personal, ya que tuve que hacer rehabilitación por una operación de columna. Fue algo que se podría haber prevenido entonces, encontré en la Kinesiología un área de prevención que me gustó”.

Constanza Dionisio de Banfield, asegura: “Practico yoga hace diez años y había empezado a conocer más mi cuerpo y cómo funcionaban todos los sistemas. Me quise interiorizar desde la parte más medicinal y científica, por esto inicié la carrera. Luego, me enteré de otras cosas que son competentes del Kinesiólogo y desconocía”.

Zelmira Ríos de San Fernando, revela: “Había arrancado medicina. Después entendí que tal vez quería algo más puntual. Desde chica voy al kinesiólogo por mi hermana y me di cuenta que esa era la parte que más me gustaba”.

Finalmente, como mensaje común a potenciales colegas, las Kinesiólogas transmiten con espontaneidad: “No se rindan, estudien mucho. El desenlace es realmente satisfactorio”.

 

Gracias a todas.

El CoKiBA desea que continúen con la determinante y poderosa energía manifestada.